La destructora incansable

Después de varios intentos, y muchos pero muchos pesos invertidos, he llegado a la conclusión de que hay pocos juguetes que Pippa pueda dejar vivos. Los muñecos de peluche pueden parecer tiernos, pero ella no tiene muy despierto el instinto maternal y los destruye en pocos minutos. Le compré un mamut que sobrevivió más de lo normal (especialmente diseñado para “strong chewers”) pero fuera de ése, no existe ninguno a prueba de huskies (¡no quiero ni imaginarme a los dueños de un rottweiler!).
Me he dado a la tarea de encontrar el juguete ideal, dígase: no caro, durable, seguro y que le llame la atención. Aquí los ganadores:

Cuerdas de colores
Déjenme ser más específica. Cuerdas de colores LARGAS Y CON MUCHOS NUDOS. ¿Para qué los nudos? ¡Claro! Para detener sus patitas mientras los destruyen. La gran ventaja es que son baratos y fáciles de encontrar en cualquier tienda de mascotas, también en el súper.

Huesos Nylabone
Hechos de un plástico muy resistente, estos aparecen en mi cuadro de honor perruno. Algunos tienen sabores como tocino o pollo, otros tienen partes que giran o hechas de hule para limpiar los dientes… En fin, las combinaciones son interminables. Si tu perro se parece a Pippa, lo mejor será comprarle un Dura Chew, que como su nombre lo dice, ¡dura años! Pippa tiene meses con el suyo y sigue y sigue. Los puedes conseguir en Petland, aunque si puedes ir a Estados Unidos, aprovecha el viaje pues son mucho más baratos.

Pero atención, si le vas a dar uno de estos a tu querido cachorro, que sea siempre bajo supervisión, ¡no queremos que le arranque un pedazo grande y no te enteres! (esto va en general para todos los juguetes de plástico)

Orka
Una llanta azul bastante grande, hecha de un plástico flexible pero muy durable. Es de los pocos juguetes que me atrevo a dejarle a Pippa día y noche en su jardín, pues ha probado ser indestructible. Éste lo puedes conseguir en Liverpool, y si tu perrito es más chico, también hay juguetes del mismo material en versiones “petite”.

Kong
El famosísimo juguete en forma de arbolito es también uno de los favoritos de Pippa. ¿Sus ventajas? Es muy durable y al hacerlo botar en el piso, por su forma, jamás sabrás cómo va a rebotar. ¡Eso les encanta! Además, tiene todas las variedades, desde versión cachorros, adultos, seniors y “destructores”. Pippa no ha podido acabar con el que le compré de bebé.

La regla de oro ante todo es: siempre supervisar a tu perro cuando estrena juguete. Tan sólo un pequeño pedazo puede dañarlo por eso lo mejor es, si le vas a dejar un juguete para todo el día, asegurarte que de ninguna manera lo puede destruir mientras no estés ahí.

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Les presento a Pippa

Pippa llegó a mí como caída del cielo. Y no precisamente porque la esperara yo con ansia, sino todo lo contrario. Yo ya me había hecho a la idea de que un perro era mucho pedir. Fue obra del destino que nos encontráramos ese domingo raro. Yo de visita en casa de mi tía, cosa extraña, cuando sube mi mamá con el cachorro más hermoso que se puedan imaginar.

Un husky siberiano de enormes ojos azules, patas gordas y blancas, quieto (tramposamente quieto, meses después averiguaríamos), divino. ¿Mi mamá cargando a un perro? Qué cuadro tan raro. Pero así sucedió. Salí a conocer a los papás, claro, y junto a ellos, jugando en el jardín -más bien destruyéndolo- estaba la hermana de ese cachorrito gordo. Una bolita blanca y negra de ojos café y azul, demasiado inspirada en comerse el pasto para ponerme el mínimo de atención. La adoré de inmediato y el resto es historia.

Hoy es la cosa más linda del mundo, mi primera hija y la absoluta controladora de mi economía. ¡Pero cada peso ha valido la pena! Me queda claro que la devoción que te tiene un perro es completamente pura y es tanta, que siento que siempre le voy a quedar a deber.

En fin, Pippa ha sido mi inspiración para investigar, leer hasta hartarme -y hartar a muchos- de información perruna, misma que les iremos compartiendo en este blog. Y digo iremos porque ¡vaya que Pippa tiene sus favoritos!

Por lo pronto, les dejo una foto de época cachorra de la husky más tierna -y destructora-  del mundo.

Pd: El husky siberiano hermoso y patón terminó siendo mi sobrino, el consentido “Tobías”.